¿Por qué algunos niños se “desmoronan” cuando llegan del colegio?

Cada mañana dejas a tu hij@ en el colegio. Se levanta feliz y está de buen humor, todo parece estar perfectamente bien hasta que llega de vuelta a la casa y todo se desmorona. Grita, llora, se queja, hace pataletas: es como si fuera un niñ@ totalmente diferente. ¿Por qué los niñ@s que tuvieron un buen día en el jardín o el colegio se desmoronan cuando llegan a la casa? ¿Qué pueden hacer los padres? Sigue leyendo y te lo contaremos.


Estar en el colegio todo el día, ya sea en persona o de manera virtual, es completamente agotador para muchos niños, quienes pasan todo el día tratando de quedarse quietos, concentrarse y responder preguntas. Además, hay reglas y rutinas que deben interiorizar y cumplir, sin dejar de lado que tiene que tratar de llevarse bien con los otros niños, sus profesores y otros miembros de la comunidad escolar.


Todo eso genera que al final del día estén agotados, física y emocionalmente y el hogar es un lugar seguro donde pueden mostrar cómo se sienten realmente. Y es que muchos niñ@s, especialmente los más pequeñ@s, no siempre tienen el autocontrol y las habilidades necesarias para manejar este estrés. Algunos las adquieren observando a otras personas, pero muchos niñ@s (la mayoría), necesitan de nuestra ayuda como padres.


Sin embargo, esta situación no es mala. ¡Todo lo contrario! Es una excelente señal que tus hij@s se sientan lo suficientemente seguros para expresar sus sentimientos en su casa. Confían en que las personas que están ahí los ayudarán a aprender a calmarse sin importar cómo actúen.


¿Qué pueden hacer los padres?

Para evitar estallar después de la escuela, los niños deben poder expresar sus sentimientos cuando los sienten, no solo cuando están en sus casas. Necesitan estrategias para calmarse cuando se enojan o frustran, y los papás pueden trabajar juntos para ayudarlos a desarrollar estas habilidades.


Aquí les dejamos algunos consejos para ayudar a los niños a sobrellevar sus sentimientos al final del día:

  1. Ten lista una rica colación para cuando lleguen del colegio:
    Algunos niños se “enojan” o se ponen de mal genio cuando tienen hambre. Y es que a quién no le ha pasado que la bolsa de colación llega intacta después de un largo día de colegio. Prepararles una rica colación para cuando lleguen puede ser una oportunidad para conversar y que te cuenten cómo les fue en su día, y también para aprovechar y asegurarte de que coman algo saludable.

 

  1. Dales un ratito de tranquilidad:
    Deja las preguntas sobre el colegio para más tarde. La mayoría de los niños necesitan algo de tiempo para relajarse antes de hablar sobre su día. Déjalos que descansen un momento, que se saquen los zapatos y “boten” su día.

 

  1. Deja la tarea para más tarde:
    Llegar directamente del colegio a hacer las tareas es difícil. Jugar o simplemente no hacer nada primero les permite calmarse y volver a su centro.

Conclusiones clave:

Es posible que tus niñ@s aún no sepan cómo expresar sus sentimientos cuando los sienten. Investiga sobre técnicas simples que puedan ayudarte a enseñarle a tus hij@s cómo calmarse, ya que cuando están tranquilos, es más fácil identificar cuáles los factores que desencadenan estos “derrumbes”. Lo más importante es expresar validación y empatía. Házles saber que los aman y que no están enojados con ellos por no saber cómo controlarse. Si bien algunos niños son más sensibles, a medida que avanza el año escolar y se acostumbran a sus nuevas rutinas académicas, es posible que estos episodios disminuyan y aprendan poco a poco a calmarse por sí solos. ¡Ánimo! No están sol@s en esto.

¿Por qué algunos niños se “desmoronan” cuando llegan del colegio?